Quién juzga a quién. Por qué somos tan críticos con los demás cuando diariamente no podemos reconocer nuestros propios baches en la vida. Qué sentido tiene hacer sentir a alguien miserable cuando las cosas siempre son más sencillas de lo que son.
Creo que estamos aún sumergidos en los parámetros más rígidos de una sociedad absolutamente conservadora que no permite escalas ni colores diferentes y lo interesante de todo esto es que muchas veces son los mismos que hacen cosas peores como la hipocresía.
Todos tenemos derecho a equivocarnos, no lo dice ninguna constitución del mundo porque es un principio que no ha creado el hombre y por ello es difícil justificarlo. Nosotros pasamos por alto todo aquello que no está firmado en un papel con sello de institución que pasa simultáneamente por un Ministerio, pero no somos capaces de aceptar las cosas simples de la vida porque no la vemos todos los días en las noticias.
Equivocarse es sagrado para el desarrollo humano, y como tampoco está comprobado científicamente y no hay estadísticas pues no entra entre los cánones justificables de la existencia humana, la sociedad.
Patéticos somos todos, ¿quién no lo ha sido? ¿quién no ha preferido beberse unas cervezas con sus amigos a ir al cine con la novia o novio? ¿quién siendo mamá no se ha encerrado en el closet de su cuarto a llorar inconsolablemente por toda la responsabilidad que tiene en sus manos y que no puede seguir soportando que su hija llore sin cesar ? ¿quién no ha dejado de reír y ha cambiado por circunstancias de la vida? ¿quién no ha dejado de amar a una persona y le ha hecho daño sin querer?
¿Pero por qué somos tan duros? Por qué siempre nos tienta el prejuicio para luego sacar conclusiones que hieren, atormentan y hacen sentir a la gente más miserables . La sociedad y sus parámetros absurdos son los que han logrado que se cometan los peores errores de la historia, genocidios, extremismos, prostitución, drogadicción. Quién coño nos hemos creído para habitar en este mundo cargando la corona. Quién eres tú, para decir que no vale la pena, que no valgo, que no valemos. Quién somos nosotros para decidir el futuro de los demás.
Reflexión.
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